El sueldo de un legislador equivale al de 11 jubilaciones mínimas

-legislatura_mendoza.

 

Que los legisladores y funcionarios mendocinos hayan incrementado sus dietas y ganen más de $44.000 de bolsillo es injusto e irritante para el resto de la población.

La suma es el equivalente a nueve sueldos iniciales de un docente; 10 salarios mínimo, vital y móvil u 11 jubilaciones mínimas.

Otro dato: solamente el aumento de $14.000 en el salario de los funcionarios es igual al total del sueldo de un docente de secundaria con 10 años de antigüedad y el máximo de horas cátedras.

Las subas en los sueldos de 580 funcionarios son del 30,5% según unos o del 48% según otros. Depende de cada caso y del cristal con que se mire. Pero de cualquier manera son casi 45 lucas todos los meses en los bolsillos de cada diputado, cada senador y cada ministro.

Si se mira un poco más abajo en la escala jerárquica hay otros que no cobran esta cifra, pero el dinero que le depositan cada mes en su cuenta sueldo no es nada despreciable.

Para colmo podrían engordar aún más sus ingresos una vez que se llegue a un acuerdo paritario con el resto de los empleados estatales, salvo que un decreto congele la dieta 2015, como pasó en 2014. Pero, a la vista está, en algún momento lo terminarán cobrando.

Causa mucha impotencia saber que una gran parte de quienes integran la llamada “clase política” -suena como una casta que está por encima de todo, todos y todas- ni siquiera se esfuerza por cumplir correctamente con su trabajo.

Los funcionarios parecen estar más concentrados en definir fórmulas y llevar adelante su campaña electoral que en ponerse al servicio de la población que los eligió.

Hay diputados y senadores que debaten religiosamente todos los días, pero en los cafés de la peatonal Sarmiento, donde nunca falta quórum.

Hace ocho años que no pueden aprobar la Ley de Educación Provincial. Este año vence la concesión del transporte público de las líneas de colectivo y ya se habla de una prórroga porque no habría tiempo de armar una nueva licitación antes de las elecciones. En caso de que sí se logre, será una herencia para el próximo gobernador.

¿Con qué cara la clase dirigente va a pedir a los gremios que sean medidos para las negociaciones paritarias si ya desde el primer día del año se arreglaron su sueldo -sin paritarias ni discusiones- a gusto y piacere?

Resulta ingenua la intención de la Izquierda, que a través de un proyecto de ley, busca que los sueldos de los legisladores bajen al nivel de los de un docente. Simplemente porque a los que votan no les conviene. Por eso la iniciativa lleva un año durmiendo y muy probablemente seguirá de la misma manera.

Por la misma razón, cuando la Izquierda intentó retrotraer este miércoles los sueldos de los funcionarios a diciembre, se encontraron con el escenario más lógico: la negativa de todos los colores políticos.

“Si yo quisiera ganar el sueldo miserable de un docente, un empleado judicial o un médico del Notti -que acceden a su cargo por concurso- me hubiera dedicado a estudiar” habrá pensado más de uno antes de ponerle un freno rotundo a la posibilidad de devolver un peso del aumento que tanta indignación causó esta semana en la provincia.

Sin embargo, hay que reconocer que fue la Izquierda la primera que denunció esta situación.

Ahora bien, en lugar de proponer que un legislador gane lo mismo que un docente, lo verdaderamente “revolucionario” sería que un docente gane como un legislador.

Sí, ya sé. Hay más de 50.000 maestras y profesores en la provincia y la plata no alcanzaría. Pero hay otros países en los que los docentes ganan muy bien, tanto como los funcionarios y ambos son muy respetados.

A esos países les va bien. Quizás habría que mirar cómo hicieron e imitarlos.

Gonzalo Ponce*

*Jefe de Noticias en Diario UNO

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