Se cumplen 39 años de la desaparición del creador de «El Eternauta»

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Héctor Oesterheld fue secuestrado el 27 de abril de 1977 en La Plata por fuerzas de la última dictadura militar argentina. Aquí, su apasionante historia.

«El único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo», decía Héctor Oesterheld al referirse a su obra cumbre, «El Eternauta», quien hace 39 años fue secuestrado por la dictadura cívico militar, que también secuestró e hizo desaparecer a sus cuatro hijas, dos yernos, y generó la apropiación ilegal de los hijos que dos de ellas llevaban en su vientre.
 
El escritor, historietista y militante Héctor Germán Oesterheld fue secuestrado en La Plata el 27 de abril de 1977, a los 58 años, y fue el máximo creador de personajes y relatos de historietas argentinas, aunque estudió y se graduó en la carrera de geología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Universidad de Buenos Aires).
 
El autor de obras como la saga del «El Eternauta», «Ernie Pike» y «Mort Cinder», entre otros, fue capturado por efectivos del Ejército y luego trasladado a Campo de Mayo.
 
Según el relato de sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y torturas, Oesterheld también fue visto con vida en el CCD El Vesubio, y se cree que lo asesinaron en la localidad de Mercedes.
 
Tanto él como sus hijas militaban en Montoneros y la primera en ser secuestrada fue Beatriz en mayo de 1976 cuando tenía 19 años. Después, en agosto del mismo año, fue secuestrada Diana, de 23 años, que tenía un hijo, Fernando, y estaba embarazada de siete meses con su pareja Raúl Araldi, detenido y fusilado un año después.
 
A fines de 1976 secuestraron a Marina, de 20 años, que también estaba embarazada y a Estela, la mayor, que vivía con Raúl Mórtora y tenían un hijo llamado Martín. Ambos fueron asesinados en 1977, el mismo año en que secuestraron al autor de «El Eternauta».
 
Al quedar sola criando a sus dos nietos, su esposa Elsa Sánchez Beis se sumó a Abuelas de Plaza de Mayo para buscar a los hijos de Diana y Marina nacidos en cautiverio, pero el 20 de junio de 2015, a los 90 años, falleció sin haberlos recuperado.
 
Durante el juicio a los represores de El Vesubio, en 2010, Ana María Di Salvo, una ex detenida de ese centro durante la dictadura, recordó que Oesterheld fue obligado por el coronel Pedro Durán Sáenz a escribir y dibujar una tira sobre la vida del general José de San Martín.
 
«Oesterheld estaba muy golpeado, sobre todo en la cabeza», recordó Di Salvo, que precisó que al historietista se lo veía trabajar en el comedor de la jefatura, donde permanecía habitualmente Durán Sáenz, entonces mayor y jefe de inteligencia del Vesubio.
 
«Quien viaja por el cosmos es un cosmonauta; quien viaja por el agua, un acuanauta; el que viaja por la eternidad es… ¡El Eternauta!». presentaba el escritor a la historieta que contó con dibujos de Francisco Solano López en una primera etapa y por Alberto Breccia después.
 
El Eternauta se publicó por primera vez en fascículos semanales en 1957, y durante dos años mantuvo al público en permanente suspenso con la llegada de su personaje, Juan Salvo, El Eternauta, a la casa de Oesterheld, relatando la historia de su familia hasta que una simbólica nevada mortal provoca la muerte de los porteños y así se suceden memorables guerras por la supervivencia.
 
Una segunda versión dibujada por Alberto Breccia es publicada por la revista Gente en 1969, y su guión transita más el camino político, con concepciones más comprometidas poniendo en sus páginas mucho de su pensamiento personal y la ideología que compartía junto a sus compañeros en la organización Montoneros.
 
De hecho, la historieta fue prohibida durante los años de la dictadura cívico militar, entre 1976 y 1983, corriendo la misma suerte que autores, músicos, artistas e intelectuales.
 
El documental ‘H.G.O’ con las iniciales de Oesterheld, muestra a Elsa Sánchez como protagonista, quien recordó que sus cuatro hijas «en lugar de un padre, tenían el trato condescendiente de un abuelo. Héctor era un lírico. La realidad y lo cotidiano para él no existían».
 
«No sé qué le metieron en la cabeza», se preguntaba sobre su activismo en Montoneros la viuda de Oesterheld para quien el escritor «era un hombre con ideas socialistas. Era antiperonista, pero acérrimo, porque para él Perón representaba el fascismo.»
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